La Renga copó el estadio de Newell’s y marcó un nuevo récord para la Ciudad

El coloso del Rock Nacional llenó el Marcelo Bielsa y marcó el récord de convocatoria (unas 40,000 personas) para un show pago en la historia de Rosario. Un nuevo banquete en el marco de la gira presentación de su nuevo disco – “Alejado de la Red” – pero que también tuvo lugar para los clásicos históricos de la banda.

Por Fernando Burruso.

Foto: La Renga.

La Renga volvió a demostrar que el rock sigue más vigente que nunca. Desde el mediodía las inmediaciones del Parque Independencia quedaron colmadas de fanáticos de la banda. Como nos tiene acostumbrados el trío de Mataderos, cada vez que organiza un show en el interior se arma una especie de “pueblo paralelo” donde los fanáticos le ponen color a la previa. Autos con La Renga al palo por doquier, micros que viajaron de todos los puntos del país, banderas y más banderas, gente y más gente con remeras negras, decenas de parrillas y puestos con merchandising de la banda decoran el ritual previo a cada banquete. Viajar a ver a La Renga excede totalmente el hecho de ver el show, y los fanáticos lo saben.

A la tarde y con bastante gente ya dentro del estadio, pasaron las bandas invitadas: los locales Mica Racciatti, Oasis -banda mítica de Rosario que está por cumplir 50 años-, y Perro Suizo.

“El que no salta es un inglés” y “De la mano de Leo Messi” le pusieron clima mundialista a la previa minutos antes de que salga la banda al escenario. A las 21.50 se apagaron las luces del estadio y apareció “Chizzo”, estrenando una hermosa Gibson Firebird Studio Non-Reverse azul. El show arrancó – como la mayoría de esta gira – con “Buena Pipa”. “Buenas noches Rosario”, disparó el cantante y se desató el primer pogo fuerte de la noche en “Tripa y corazón”, seguido por otro clásico noventoso de la banda: “A la carga mi rock and roll”.

El calor invade el campo. La gente ya empieza a transpirar y aparecen los primeros torsos desnudos. “Qué bueno estar de nuevo acá” le dice Chizzo a su público y arranca posiblemente el mejor tema del último disco “Parece un caso perdido”. Le sigue “Almohada de piedra” y acto seguido Chizzo le dedica a “a los viajeros, especialmente a los motoqueros que se bancaron el calor” el clásico “Motoralamaisangre”. En las pantallas se destacan dibujos de la banda en moto – adaptados a la temática de los últimos videos – y de “Nelly”, la anciana motoquera de más de 90 años en la que Chizzo se inspiró para escribir el tema. El set “rutero” cierra con Corazón fugitivo.

Vuelta al nuevo disco con “Para que yo pueda ver”, seguido de los clásicos “Al que he sangrado” y “Cuándro vendrán”. Luego de revolear una botella de agua al público para que se refresque, Chizzo pide “luces para las cucarachas de bronce” – la banda de vientos comandada por Manu Varela – y arranca “Flecha en la clave”. El imponente escenario de casi una cuadra de largo se transforma en un castillo gigante regalando una puesta en escena descomunal, de esas a la que la banda nos tiene acostumbrados. Los vientos se quedan para desempolvar la primer sorpresa de la noche “La vida, las mismas calles”, tema de “La Esquina del Infinito” que transporta el Marcelo Bielsa a aquel Huracán del 2001 donde grabaron “InsoportablemENte Vivo”, primer DVD de la banda.

De la nada se infla un monstruo marino gigante de unos 6 metros de alto en el escenario, regalando la segunda gran puesta en escena de la noche. “Vamos a bajar un poco los decibeles, un poquito nomás”. Arranca “Alejado de la Red” y la gente aprovecha el tema más tranquilo del último disco para tomar un poco de aire o buscar algún amigo perdido en el pogo. Se cumple la promesa de “un poquito nomás” y enseguida suenan “Bien Alto” y “En el Baldío”, donde Chizzo explota todo el potencial de su pedal “Wah Wah Cry Baby”. A estos le sigue la segunda grata sorpresa de la noche: “El mambo de la botella”, tema de “A donde me lleva la vida”, el segundo disco de estudio de la banda.

Chizzo vuelve a su clásica Firebird marrón y le pide al público que “revise que no esté pinchado el gomín”. Arranca “en Bicicleta”, tema donde Gustavo Napoli usa un sintetizador táctil Korg Kaossilator, mostrando que la banda mantiene su esencia rockera pero también se anima a jugar con instrumentos más modernos.

La gente cantando “Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones como en el 86” con “El Tanque” acompañando con la batería dan un minidescanso mientras Chizzo va a buscar su Telecaster color crema para hacer “La furia de la bestia rock”, tema dedicado a los seguidores de la banda. La Firebird azul vuelve al escenario en “El que me lleva”, y después se desata otro de los grandes pogos de la noche: “El rey de la triste felicidad”, tema de La Esquina del Infinito con uno de los riff más “coreables” de la banda.

“La última vez que tocamos acá hubo denuncias de los vecinos de que se movieron los edificios. Al otro día los medios hicieron eco de eso. Hubo varios comentarios que dijeron que parecían Elefantes Pogueando” fue la intro para presentar el último tema de “Alejado de la Red” de la noche. “Espero que esta vez hayan atornillado bien los edificios”, volvió a hacer referencia al tema antes arrancar una tanda de clásicos a puro pogo. A “Oportunidad oportuna” le siguió el himno que describe a la perfección el espíritu revolucionario de la banda:“El revelde”. Acto seguido Chizzo presenta al primer invitado de la noche “Fede, armoniquista de la Bulldozer” y suena la gran sorpresa de la jornada: “Negra es mi alma, Negro es mi corazón”. Con el público colmando de banderas el frente del escenario hizo viajar a más de uno a los primeros Obras de la banda. Francisco “Panchito” Chévez – un ejemplo de lucha – fue el segundo invitado de la jornada en “El viento que todo empuja”, que fueron seguidos de “Oscuro Diamante” y “La razón que te demora”, cerrando una tanda de 27 temas en continuado antes del intervalo.

Pasaron unos 15 minutos de descanso antes de que vuelva la banda al escenario para hacer la última sorpresa de la noche: “La nave del olvido”, seguida de “Panic show”. Las cucarachas de bronce vuelven al escenario para hacer “El final es en dónde partí”, una experiencia que cualquier persona que aprecie la música debería vivir en vivo.

“Rosario está muy lindo. El río Paraná alucinante. Y mañana siendo el día de la soberanía, tenemos que pelear para que ese río sea nuestro, siempre. Para poder seguir Hablando de la Libertad”, reclamó Chizzo a su público antes del último tema, cerrando una noche impecable en cuanto a sonido y organización. La salida fue muy descomprimida gracias al enorme parque que rodea el estadio, evitando los amontonamientos que se arman en este tipo de eventos masivos.

La gente volvió feliz a su hogar, esperando la confirmación del próximo banquete. Las voces que se hicieron correr por Rosario dicen que será Racing. Habrá que esperar el anuncio oficial de la banda. Quizás esta semana haya novedades…